Este Blog ha nacido para dejar volar la imaginación, y al igual que las mariposas, anuncian su presencia con el aleteo de las alas, espero de vez en cuando volar para encontrar historias que contar.

4 de julio de 2013

En 1984 Una fiesta de San Joan.

LUNES, 24 DE JUNIO DE 2013

En 1984 Una fiesta de San Joan.

Cuando los años no nos pesaban tanto y nos comíamos el mundo  por la fuerza e impulso  que nos movíamos  y  acabábamos de llegar a Menorca de diversas ciudades procurándonos eso que se llama porvenir, decidimos un grupo de amigos, disfrutar de las fiestas de Ciudadela. San Joan estaba a la vuelta de la esquina invitándonos  a pasar un día de jaleo,  y no solo en el sentido que se entiende en estas fiestas.
Cuando llegas a Menorca por primera vez, la isla se te queda pequeña, las diversiones no son muchas y tienes que aprender a vivir en ella sacándole el jugo a lo poco, pero bueno que tiene. Los veranos eran pasables, los inviernos,  hibernabas como las tortugas que habitan en la isla de forma abundante. De manera que las fiestas locales y las de San Juan en concreto, abren la veda del resto de fiestas de los pueblos Menorquines.
Tres matrimonios y Lali que se encuentra sola porque, su marido en esos momentos está trabajando fuera, deciden disfrutar de ese día de fiesta  alentados por el hecho de que una de las parejas, era de la isla, además  con familiares o amigos en Ciudadela y esto iba a propiciar vivir la fiesta desde dentro. Pues todas  las fiestas locales, los lugareños las viven con una intensidad y afecto  distinto de cómo las puede vivir un forastero.  Y  nosotros, excepto una de las parejas éramos “forastés “.
 Íbamos a tener la oportunidad  de vivir San Juan a todo trapo. Visitaríamos diferentes casas de familias que como era costumbre abrían las puertas de las casas con mesa puesta para comer y beber los productos típicos  de la isla, no solo a familiares y amigos, si no, a todos los que a éstos acompañaran.
Cuando llegamos a Ciudadela aparcamos los coches fuera de la ciudad puesto que toda ella es una fiesta, no es muy grande y esos días lógicamente no circulan por ninguna calle.
Entramos en la ciudad ya caminando, enfilando la calle principal para recorrerla hasta llegar a la plaza principal y ahí la fiesta ya se hacía sentir esperando que los caballos dieran su vuelta. Mientras, la gente calienta motores, haciendo honores al  Gin  Xoriguer, con limonada, lo que se conoce por pomada.  Cuando se dice Gin Xoriguer con limonada es decir poco, la limonada es más bien escasa y el Gin Xoriguer no es un Gin cualquiera, es primo hermano del Aguardiente o la Cazalla. Buena parte de nuestro grupito iba dispuesto a meterse en fiesta y hacer los honores a la famosa pomada. Y para ello no se pasa ninguna pena, todas las calles están llenas de chiringuitos con un minúsculo mostrador, donde sólo se dispensa “Pomada”.  Como la buena costumbre indica hay que hacer parada en todos los chiringuitos que veas… Así nos lo hizo saber el más juerguista del grupo y además todos debíamos de pedir y beber pomada… Mi  amiga Lali, cuando escuchó este discursito se acerca a mí y al oído me dice; 
-Uf, pues yo,  si en una fiesta bebo dos copas de champan, me da por llorar porque me acuerdo de mi abuelo muerto.
-No te preocupes, haces como que bebes y lo tiras…
-Bueno de todas formas, habrá que beber algo, hay que meterse en la fiesta y pasarlo bien.
-Tú misma, ten cuidado, yo no tengo intención de beber y pienso  pasármelo bien.
Empezamos el recorrido, entre pomada y pomada nos acribillaban tirándonos puñados de avellanas que, ya debía hacer tiempo que habían empezado a tirar porque el suelo era una parva de ellas y lógicamente caímos en la ignorancia del forasté. Uno de ellos exclamó;  ¡Coño con lo caras que son! Los menorquines rieron con ganas… -¡Puedes coger todas las que quieras, están vacías!
Caminábamos por la calle de la forma que suele pasar cuando se va en grupo, y hay tanto barullo, unos cuantos delante, entre los que se encontraba Lali y otros cuantos detrás, íbamos tranquilamente sorteando a la gente y habiendo hecho tres o cuatro paradas en los chiringuitos.  En un momento, veo como una de las chicas que iba en el grupo de delante, se dirige hacia mí que iba en el grupo de atrás y me dice; - Oye, que Lali está llorando porque dice que se acuerda de su abuelo muerto…
A lo que uno de los del grupo dice; -¡No me jodas que se ha muerto su abuelo y se ha venido a la fiesta!
Le digo; Tranquilo, su abuelo hace veinte años que se murió, solo tiene que dejar de beber pomadas y se le pasará.
¡La fiesta empezaba bien! 
                                        María Calzada

1 COMENTARIO:

  1. Ya sabes que me encanta los relatos que haces. Más amenos no pueden ser.
    Estoy a la pata coja y no he tenido ganas de ver nada.
    Un beso a vosotras y vuestros Juán.

En 1984 Una fiesta de San Joan.

LUNES, 24 DE JUNIO DE 2013

En 1984 Una fiesta de San Joan.

Cuando los años no nos pesaban tanto y nos comíamos el mundo  por la fuerza e impulso  que nos movíamos  y  acabábamos de llegar a Menorca de diversas ciudades procurándonos eso que se llama porvenir, decidimos un grupo de amigos, disfrutar de las fiestas de Ciudadela. San Joan estaba a la vuelta de la esquina invitándonos  a pasar un día de jaleo,  y no solo en el sentido que se entiende en estas fiestas.
Cuando llegas a Menorca por primera vez, la isla se te queda pequeña, las diversiones no son muchas y tienes que aprender a vivir en ella sacándole el jugo a lo poco, pero bueno que tiene. Los veranos eran pasables, los inviernos,  hibernabas como las tortugas que habitan en la isla de forma abundante. De manera que las fiestas locales y las de San Juan en concreto, abren la veda del resto de fiestas de los pueblos Menorquines.
Tres matrimonios y Lali que se encuentra sola porque, su marido en esos momentos está trabajando fuera, deciden disfrutar de ese día de fiesta  alentados por el hecho de que una de las parejas, era de la isla, además  con familiares o amigos en Ciudadela y esto iba a propiciar vivir la fiesta desde dentro. Pues todas  las fiestas locales, los lugareños las viven con una intensidad y afecto  distinto de cómo las puede vivir un forastero.  Y  nosotros, excepto una de las parejas éramos “forastés “.
 Íbamos a tener la oportunidad  de vivir San Juan a todo trapo. Visitaríamos diferentes casas de familias que como era costumbre abrían las puertas de las casas con mesa puesta para comer y beber los productos típicos  de la isla, no solo a familiares y amigos, si no, a todos los que a éstos acompañaran.
Cuando llegamos a Ciudadela aparcamos los coches fuera de la ciudad puesto que toda ella es una fiesta, no es muy grande y esos días lógicamente no circulan por ninguna calle.
Entramos en la ciudad ya caminando, enfilando la calle principal para recorrerla hasta llegar a la plaza principal y ahí la fiesta ya se hacía sentir esperando que los caballos dieran su vuelta. Mientras, la gente calienta motores, haciendo honores al  Gin  Xoriguer, con limonada, lo que se conoce por pomada.  Cuando se dice Gin Xoriguer con limonada es decir poco, la limonada es más bien escasa y el Gin Xoriguer no es un Gin cualquiera, es primo hermano del Aguardiente o la Cazalla. Buena parte de nuestro grupito iba dispuesto a meterse en fiesta y hacer los honores a la famosa pomada. Y para ello no se pasa ninguna pena, todas las calles están llenas de chiringuitos con un minúsculo mostrador, donde sólo se dispensa “Pomada”.  Como la buena costumbre indica hay que hacer parada en todos los chiringuitos que veas… Así nos lo hizo saber el más juerguista del grupo y además todos debíamos de pedir y beber pomada… Mi  amiga Lali, cuando escuchó este discursito se acerca a mí y al oído me dice; 
-Uf, pues yo,  si en una fiesta bebo dos copas de champan, me da por llorar porque me acuerdo de mi abuelo muerto.
-No te preocupes, haces como que bebes y lo tiras…
-Bueno de todas formas, habrá que beber algo, hay que meterse en la fiesta y pasarlo bien.
-Tú misma, ten cuidado, yo no tengo intención de beber y pienso  pasármelo bien.
Empezamos el recorrido, entre pomada y pomada nos acribillaban tirándonos puñados de avellanas que, ya debía hacer tiempo que habían empezado a tirar porque el suelo era una parva de ellas y lógicamente caímos en la ignorancia del forasté. Uno de ellos exclamó;  ¡Coño con lo caras que son! Los menorquines rieron con ganas… -¡Puedes coger todas las que quieras, están vacías!
Caminábamos por la calle de la forma que suele pasar cuando se va en grupo, y hay tanto barullo, unos cuantos delante, entre los que se encontraba Lali y otros cuantos detrás, íbamos tranquilamente sorteando a la gente y habiendo hecho tres o cuatro paradas en los chiringuitos.  En un momento, veo como una de las chicas que iba en el grupo de delante, se dirige hacia mí que iba en el grupo de atrás y me dice; - Oye, que Lali está llorando porque dice que se acuerda de su abuelo muerto…
A lo que uno de los del grupo dice; -¡No me jodas que se ha muerto su abuelo y se ha venido a la fiesta!
Le digo; Tranquilo, su abuelo hace veinte años que se murió, solo tiene que dejar de beber pomadas y se le pasará.
¡La fiesta empezaba bien! 
                                        María Calzada

1 COMENTARIO:

  1. Ya sabes que me encanta los relatos que haces. Más amenos no pueden ser.
    Estoy a la pata coja y no he tenido ganas de ver nada.
    Un beso a vosotras y vuestros Juán.

Cuando Ya Queda Menos

Cuando Ya Queda Menos

17 de Junio de 2013

Cuando ya queda menos para el verano que, parece siempre lo marcan las vacaciones escolares, preparamos para la llegada de los niños que desde Madrid llegan a pasar casi tres meses entre la familia. Acompañados de sus Yayos, arriban a Mallorca con la ilusión de un verano lleno de emociones. Años haciendo lo mismo, ya han hecho amigos con los que se comunican de vez en cuando pero que esperan verse con impaciencia.
Dos niños y una niña, durante años, han llegado desde Madrid  a Mallorca por estas fechas, más blancos que la leche, deseosos de playa. Y aquí “las Tías-Abuelas”, así nos describió el mayorcito con apenas ocho o nueve años, cuando la azafata le preguntaba quien venían a recogerlos, pues ya se había interesado por saber que parentesco era el nuestro, al ver el maremágnum de familia,  difícil de entender, sobre todo en las casas que apenas son cuatro o cinco, la nuestra es peculiar y si estamos todos juntos podemos asustar.
Cuando empezaron a venir, los dos pequeños llevaban paquete, el mayorcito era un tirillas que casi había que hacer esfuerzos para verlo, llegaba con los estragos de los catarros del invierno madrileño y lo recibíamos ansiosas por que se recuperara en la playa, el caso es que era llegar y meter la cabeza en el agua y dejaban allí  todo lo indeseable de sus vías respiratorias, a partir de ese momento respiraban sin problemas y dormían como lirones.
Los niños se han acostumbrado a que estas fechas están marcadas en el calendario como obligatorias y a medida que crecen son más conscientes de lo que significan y marcan los días que le quedan para llegar… A los mayores nos pasa lo mismo porque, ellos durante estos meses han sido la delicia de muchos momentos. Casi tres meses de playa diaria acompañados de Yayos y Tías Abuelas  dan mucho de sí para reírte, enfadarte y que te hagan las mil y una pifia  pues, como niños tienen momentos de todo tipo.
Pero ¡Ay!  Los años pasan y los niños crecen y  nos está empezando a dar miedo que esta rutina un día no muy lejano se termine. Los dos mayores  ya tienen edades comprometidas y cuando hablamos de esta posibilidad, sobre todo con la niña, busca mil escusas por las cuales puede seguir viniendo por estas fechas, una de ellas, según dice, se hará monitora para vigilante de playa… La cuestión es, no perder la costumbre de estos meses de relax que tan fácil se lo ponen Yayos y Tías  y todo lo que el veranito pone a disposición  para pasarlo bien, y como le  dice su madre, con mucha sorna; -Y justamente te pondrán de vigilante en ésta playa donde vienes todos los días…Seria la bomba!!! Ella ríe,  en el fondo sabe que esa circunstancia no es cómo conjugar verbos.
Es bonito verla reír, es la risa de una niña ya adolescente que sabe se le está escampando la niñez y se agarra a ella, sabiendo que una vez que pase no va a volver. Y veranos siempre habrá pero no serán los mismos.
 La verdad es que los tres nos hacen perder la cabeza pero, la niña no tiene desperdicio,  muy en la onda de lo que son las jovencitas de hoy, la “joia” es guapa y tiene tipazo a rabiar, y lo sabe,  nos sigue y le seguimos la bola en este querer hacer de ella una chica con sentido común, (las Tías somos muy pesadas)  y hacerle ver que así como están las cosas igual ella, como afortunadamente tantos otros, viven en una burbuja de comodidad que hoy ya está dejando de ser  normal, además ellos, tienen que saber valorar el privilegio de disfrutar  cada año de vacaciones en Mallorca.
Ella además de guapa y tipazo es, una niña estudiosa que se lo curra muchísimo, es de las qué, hasta que no  tiene todos los trabajos del cole  listo apenas respira y cuando queda menos para la llegada del verano trabaja sin levantar cabeza pensando en las vacaciones playeras. Cuando hablamos la animamos a que ya queda menos.
Vive en Carabanchel Alto el barrio de Madrid que hizo famoso Elvira Lindo, con su personaje de Manolito Gafotas y cuando entre risas se lo comentamos, nos enseña esa sonrisa picara entre inocente y sabelotodo.
- Puaf!! Si no vale nada este barrio, a mí no me gusta. 
– ¡Ah no! ¿Te gustaría vivir en otro?  
- ¡Hombre claro! 
–Claro, tú tienes  poderío estético para vivir en pleno Madrid o mejor, en el Barrio de Salamanca, pero, para ello tendrías que tener un padre muy pudiente,  así qué, en Carabanchel Alto ya está bien.
 Sabe seguirnos el juego y conversaciones de este tipo van y vienen entre sobrinos-nietos y Tías-abuelas. Somos la muleta donde se apoyan cuando quieren conseguir algo que se resista con  Yayos y Papis, nos toman el pelo cada vez que pueden, porque por lo visto nos prestamos a ello. Lo cierto es qué tienen momentos impagables.
 María Calzada.

6 COMENTARIOS:

  1. Ese arribar de la tercera generación al pueblo de los abuelos ya es general en esta España en que vivimos. Yo ya tengo uno a mi lado, esperando las notas de selectividad y preparando las fiestas donde será proclamado “caballero”, y la abueli feliz de estar acompañada y contando los días para que el grupo se incremente.
    ¡¡¡Que grandes nos sentimos rodeadas de los nietos!!!
    Besotes.
    Responder
  2. Como me gusta leerte, yo no tengo nietos ni de cerca y lo mas próximo serán sobrino-nietos, pero aun no llegaron, esperemos q no tarden mucho, pq estoy segura q los voy a cuidar aunque no de un entorno tan bonito y vacacional como el tuyo, pero estoy segura q me harán muy feliz, Enhorabuena y q sean unas maravillosas vacaciones para tod@s
    Responder
  3. Llámalo como quieras,pero a esa manera de proceder se le llama cariño. Cierto que la playita atrae. Cuando son niños juegan con otros niños, se divierten, ríen, sobre todo ríen, que es lo más bonito que sabe hacer un niños y a veces, sin pretenderlo, nos hacen reír a los mayores, que buena falta nos hace.
    Loa nietos, bien lo sabes María, porque eres abuela, son la mejor medicina contra depresiones, neuras, malos humores, riñas de pareja- inevitables riñas de pareja-, mentiroso el que diga lo contrario,y el estrés de cada día.La inocencia, el candor y el cariño que recibes y que das, es más potente que cualquier ansiolítico, antidepresivo, euforizante... La sonrisa de una boquita desdentada, primero y con demasiados dientes cuando se hacen mayores, es un camino suave que deja en el alma un poso de ternura imposible de borrar. Por eso nos creemos, o queremos creernos, esas medio mentiras que se fabrican, para alargar el tiempo de permanencia sin distancia,de acercamiento mutuo,de necesidad de dar y recibir. Lo contrario sería acabar en manos de los ansiolíticos, antidepresivos...
    Es una bonita realidad y, aunque se muy bien de los inconvenientes de mucha gente alrededor,también se que las ventajas ganan por goleada a los inconvenientes y que los lazos de cariño que se crean son indestructibles y eternos.Aunque pretendamos creer sin conseguirlo que "ya verás cuando se hagan grandes y no te necesiten...", porque en el fondo somos conscientes que nos vamos a necesitar toda la vida.
    Por cierto, preciosa historia, muy bien escrita.
    Un abrazo.
    Manuel
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  4. Que tengáis un buen verano con todos que tienen que venir. Reírse es mejor terapia para todo.
    Como siempre un relato precioso.
    Un beso a las dos.
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  5. María creo que deberías pensarte esto de escribir, vaya relato, precioso, te deseo a ti y a tu familia un feliz verano.
    Responder
  6. Qué gusto leerte y como me hace recordar mi niñez, cuando nuestros padres nos mandaban a mi hermano y a mi al pueblo, con mis abuelos y tía, esas vivencias en chicos de capital tan irrepetibles y anheladas.
    Disfrutad a tope todos, es una suerte para ellos y vosotros, un saludo desde Zaragoza.

A MI AMIGA MARISA

DOMINGO, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2007

A mi amiga Marisa




A MI AMIGA MARISA que sé, nos visita de vez en cuando.


Estos días ando liada restaurando una cómoda (vieja, no antigua) y vienen a mi memoria recuerdos de un curso de restauración que hice junto a mi amiga Marisa. Yo hacía mis pinitos en estos menesteres como dios me daba a entender y ella me animo a que siguiéramos el curso. La verdad que nos fue bien En aquel tiempo andábamos las dos (ella más que yo) buscando antigüedades o muebles viejos, pues para antiguos no nos daba el presupuesto. Nos lo pasábamos bien, no solamente en el curso también en otros muchos momentos.
Hace unos diez años las dos vivíamos en una de las islas pequeñas de las Baleares, y gozábamos de mucha tranquilidad, circunstancia esta, que al principio no llevábamos bien, sobre todo cuando vienes de una ciudad más grande. Yo me acostumbre más o menos pronto, entre otras cosas porque yo no era la primera vez que me movía de lugar para vivir un tiempo largo, y esto supongo me facilito el echar raíces.
A Marisa le van las ciudades grandes, el bullicio, las compras en grandes tiendas y almacenes, y estar entre la familia el mayor tiempo posibles. Es de las que huelen el humo de un autobús y se va detrás de él. Con estos antecedentes, las visitas a la ciudad Condal durante el año tenían y tienen que ser asiduas, una forma de cargar pilas para seguir con buen ánimo. Ella sigue viviendo en la isla pequeña, y yo me encuentro en Palma. Esto no es Barcelona pero suficiente para que me maree el bullicio los grandes almacenes y los atascos de tráfico. Somos diferentes en muchas cosas, pero siempre nos hemos llevado bien, sobre todo porque es buenísima persona, tanto que en ocasiones peca de inocente, (no hace mucho me dijo que había madurado, reímos…) pero divertida, con un sentido del humor a veces sin límites. A pesar de conocerla como la conozco ¡Me las ha hecho de todas maneras y formas! Lo que demuestra que la inocente soy yo.
Cuando las dos andábamos con un par de niños colgados de la falda, en muchos momentos agobiadas, pues no teníamos familia al lado, esperábamos el fin de semana con anhelo para que nuestros maridos pudieran estar con ellos, aunque fuera un momento. Esto Marisa no lo conseguía siempre, nos partíamos de risa ver como su marido, no hacía vida de ellos. En uno de estos momentos de agobio de niños, principio de primavera, y seguramente hacía tiempo que no se paseaba por Barcelona, (bajón total) se presento en mi casa de improviso. Cuando la vi llegar sin niños… riendo le pregunte, que hacia sin ellos. - Mira Mari; no puedo más, se los he dejado a Tito y me da igual si piden por mí, tú y yo nos vamos al centro de jardinería a comprar plantas, que empieza la primavera y hay que poner los jardines guapos. Allá que nos fuimos, no sin antes ponerle unos cuantos impedimentos en contra, como que el centro de jardinería estaba a unos treinta kilómetros (esto en una isla pequeña es mucho para recorrer) y que su marido no tardaría en llamar, arañado por los niños.
Llegamos al centro de jardinería… Marisa tenía otra cara, estas pequeñas cosas le aliviaban el ánimo, pero en el fondo estaba inquieta y yo era la persona más cercana para pagar el pato con una de sus bromas, imprevista incluso para ella. Era una de las formas que tenía de relajar los nervios. Cuando llevábamos un ratito recorriendo pasillos, nos topamos con un empleado que no tendría ni dieciocho años, y mi amiga lo cogió por banda con su habitual verborrea sobre plantas y jardines, así en compañía seguimos recorriendo pasillos. Yo tenía la impresión de que no existía, en todo caso era una sombra. En un momento dado yo abrí la boca para hacer un comentario sobre una planta, pero el comentario era casi más para mí, que para ellos, pues estaba casi segura que no me escuchaban, ¡pero sí! Mi amiga paró en seco sus explicaciones al joven, me miro, y se puso a reír a carcajada, (risa rara me dije…) paró me miro, miro al chico y le dijo: No nos hagas mucho caso, acabamos de salir del manicomio y el médico nos ha mandado como terapia comprar flores-. Si me pinchan no me sacan sangre! El chico dirigió la mirada de ella hacia mí y de mí hacia ella, yo hice lo mismo y en una de estas miradas que me dirigió le dije: no le hagas caso está de broma-. El chico sin duda abrumado por la situación me contesto: No, no, si a mí me da igual. ¡Se lo había creído!
Me di media vuelta y enfile la puerta de salida hacia el coche, ¡lástima! Habíamos ido en su coche, de lo contrario la dejo allí por un rato. No tardo en venir detrás de mí, y desde la puerta misma, levantando la voz me dice.- Mari no te habrás enfadado? Le dije… No… No te he estrangulado, porque entonces sí, que iban a pensar que estamos locas.
A Marisa le duro la risa buena parte del camino de regreso, Yo tarde en reaccionar.

Después nos hemos reído muchas veces con esta historia, y otras muchas. Éramos jóvenes, yo andaba por los tai tantos ella unos cuantos menos. Sí, Marisa, hemos madurado. Ahora las locuras desatadas para nuestros hijos.
Echo de menos la isla y los amigos…Te quiero Mariseta! Y me debes una. ¡Ah! No se me ha olvidado que tengo que hacer algo para ti. Un poco de paciencia. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Besotes. MARI

El cantón de jabón y algo más

MIÉRCOLES, 12 DE DICIEMBRE DE 2012

El cantón de jabón y algo más

Mientras jugamos a hacer jabón, y más tarde lavajeába con un trapo sucio y el jabón,  observábamos con orgullo las burbujas o bálago que salía frotando el trapo bien fuerte entre las manos,  imitando la forma de hacer de nuestra madre. Al mismo tiempo que notábamos la eficacia del mismo,  revolearon recuerdos vividos en casa alrededor del cantón de jabón.
En tiempos pasados, como muchas otras cosas en la economía familiar, el jabón tenía un papel fundamental hasta que llegó el jabón en polvo. Hasta ese momento el jabón se hacía en casa con los restos de grasa de las matanzas, así era sobre todo en castilla, no de igual forma en el sur de España, Andalucía, donde los restos de la fabricación del aceite de oliva se utilizaba para hacer el jabón que en Europa se conocía por su buena calidad y al que  hacían llamar jabón de castilla.

No recuerdo con exactitud si en casa el jabón se hacia una o dos veces al año… Lo que sí recuerdo es el barreño enorme de zinc que se utilizaba para hacerlo y la montaña de cantones de jabón apilados en el cuarto con ese olor especial que irremediablemente lo asociábamos a limpio. 
Entrar allí e inspirar ya parecías salir limpia de arriba abajo, claro que estas eran mis sensaciones, las de una niña que lo más que le tocó era eso, jugar  con la pila de jabones y en alguna ocasión utilizarlo para el aseo pues, cuando se quedaba chiquito pasaba al palanganero  para terminar de aprovecharlo en el aseo personal.
Nuestras madres y en mi caso las hermanas mayores les tocó vivir la cruda realidad de lo que implicaba lavar a mano frotando el jabón contra la ropa sobre un lavadero de madera, apoyado en el mejor de los casos  sobre un barreño o una pila de piedra y, en el peor cargar con ropa lavadero y tajuela y marchar al rio o, charca.
 Imágenes recogidas de http://artesaniademadera.blogspot.com.es/2011/11/objetos-rusticos-lavadero-de-madera.html
 
Tajuela, para arrodillarse delante del lavadero de madera.
Todo esto puede sonar romántico si no fuera porque los Riachuelos y charcas en invierno se cubrían de una capa de hielo que había que romper para poder lavar, meter las manos en ese agua tan fría traía consecuencias difíciles de olvidar.
Pero en esa época para sobrevivir a las dificultades se salpicaban con pequeños actos o gestos que endulzaban de vez en cuando los sinsabores.
El camino que lleva a valhondo tiene dibujadas las huellas de un grupo de jóvenes que bajo la responsabilidad de Micaela, bastante más mayor que el resto, se dirigían arreando los burros cargados con la colada y demás utensilios. 
El ir en grupo aliviaba la dureza que les esperaba, esto en todos los tiempos ha sido igual… La ilusión de saber que entre esborrón y esborrón  a la ropa, hacer fuego y calentar agua para aliviar el frío de las manos, también algún chiste o historia en forma de chisme amenizaba la faena y, ¡Ay!… Pero también podían soñar… Muy cerca  de donde habían de lavar la colada está la finca de Villa Nueva y, allí guapos jóvenes desempeñaban sus trabajos alrededor de la ganadería brava,  en ocasiones tenían la suerte de coincidir con algún tentadero o capea, con esta escusa una vez habían dado la primera enjabonada a la ropa y mientras la extendían sobre la  hierba para que el sol  blanqueara y ayudara a quitar las manchas difíciles, además de convencer a la responsable Micaela que se quedara guardando la ropa, ellas ponían rumbo a la plaza campo a través. 
El ir y volver a campo abierto no estaba exento de peligros, en ocasiones algún morlaco no estaba en el sitio adecuado, ¿o eran ellas las que no lo estaban? La cuestión es que, más de una vez tuvieron que estar un buen rato al abrigo de un carrasco hasta que el torito quisiera marcharse, mientras la sufrida Micaela viendo que caía la tarde y a las jóvenes no le iba a dar tiempo a terminar la colada, empezaba a recoger la ropa y darle el ultimo esborrón pues las madres no le iban a perdonar semejante ligereza y, allí estaba ella, Micaela, para hacer más suave la reprimenda.
Con pequeños actos como este y muchas risas se podía ser feliz.
 Aclaración: La palabra esborrar, no se si realmente existe, pero mi madre la utilizaba mucho en la acción de frotar muy fuerte la ropa al rato de haberle puesto jabón. 

El Tren de Soller

El Tren de Soller

11Abril de 2013

Ya hace un siglo que el tren de Soller está en funcionamiento. Unos cuantos accionistas locales llevaron hacia adelante la idea de comunicar, Soller con la capital de la isla. Un proyecto privado que costó alrededor de tres millones de pesetas de la época (1902) y unos cinco años de trabajo para hacer posible atravesar la  Serra d’Alfàbia con trece túneles.
De este modo nació una empresa nueva que en su momento dio trabajo a un número considerable de empleados que, hoy continua, con el detalle de que siempre, el mantenimiento del tren corre a cargo de la misma empresa, con sus propios talleres que, si es necesario, fabrica sus propias piezas de recambio. También se pasa a tener una comunicación con Palma de una hora de trayecto y dejar en el olvido las cuatro horas por la montaña y sus más de sesenta curvas en carruajes de tiro con animales. La comunicación y el comercio en la isla es más rápida y se acaba así con el dicho de que era más fácil comunicarse con Francia que con la capital, Palma.
Si fue difícil  conseguir que el proyecto del ferrocarril fuera una realidad, también lo ha sido adaptarse a los nuevos tiempos, remodelando vías y sistema de vapor a electricidad,  y conseguir que; si ya no cumple la función comercial y de comunicación de un principio, sí conserva ese espíritu de la época con vagones de madera perfectamente cuidados, sin demasiada velocidad, para poder recrearse en el espectacular paisaje por todo el recorrido de, escasa hora y media y haciendo así, un atractivo turístico que, no debería perderse nadie que visite la isla.
Viajando en este tren, si cierras los ojos, puedes imaginarte a las señoras y criadas de la época, éstas últimas vestidas con, sus faldas largas de algodón, de color liso, o de rayas, con el jubón ajustado al cuerpo y un poco escotado, las mangas por debajo del codo, en ocasiones con una blusa por debajo, la cabeza tapada con el rebocillo de algodón o crochet y la trenza larga atada con un lazo negro asomando por debajo, en la espalda, con sus cestas colgadas del brazo cubiertos con unos  "manegots"  manguitos, quizás llenas con el almuerzo para aguantar la mañana por la ciudad de Palma o, quizá vacía para llenarla con los encàrrecs (encargos ) de las señoras en la ciudad.
También me puedo imaginar el regocijo que hubiera tenido la señora de Bearn si en su tiempo se hubieran conocido el ferrocarril en la isla, ellos, señores adelantados que viajaron en ferrocarril por primera vez, desde Bayona a Paris, hubiera explicado con todo detalle, a sus amigas, cómo sería la experiencia, del mismo modo que lo hizo su esposo a Don Andreu… Este, nada amante de los progresos tecnológicos y no poder entender cómo no se podían bajar del vagón cuando quisieran...
El caso es qué, viajar en este tren me transporta a tiempos más remotos y descripciones como las de la interesante novela; BEARN O LA SALA DE LA NINES, con el argumento de modos y maneras, de la sociedad pudiente de esta maravillosa isla. Novela escrita por Llorenç Villalonga qué, también está traducida al castellano.
Maravillosos paisajes, este, con parada incluida para los turistas.
Unos años más tarde se completó el recorrido desde el pueblo de Soller al puerto de Soller con el tranvía, que hoy también existe, igual de cuidado y ampliado para dar cabida a buen número de turistas, pequeño recorrido que también se puede hacer si se visita Soller en coche.
El tranvía pasando por delante de la playa.
Aquí mi ratita, de tiendas y probandose los sombreros.
La plaza de Soller, atravesada continuamente por el tranvía.
Después de los paseos, hay que reponer fuerzas.
Otro día más...
                                                                 María Calzada


4 COMENTARIOS:

  1. Tengo que darte las gracias por esta preciosa entrada pues me as hecho recordar que hace dos años tuve el placer de hacer ese recorrido en ese maravilloso tren.
    También estuve comiendo en esa preciosa plaza, creo que en esa misma terraza que se ve en la foto.
    Besos.
    Responder
  2. Hola María, ha sido un placer, abrir el ordenador, y encontrarme con este recorrido "tan precioso" me ha hecho revivir unos días preciosos pasados junto a mi marido, que por desgracia, ya no está.Me quedan las fotografías y el buen recuerdo.Gracias.
    Responder
  3. Una entrada preciosa del tren de Sóller, tan bonita como todos los lugares que describes
    Responder
  4. ¡Ay, qué recuerdos del verano pasado!
    Besos

BODAS DE ORO DE SIMÓN Y AGUSTINA (2011)

BODAS DE ORO DE SIMÓN Y AGUSTINA (2011)


Creo haber dicho alguna vez que, somos las más pequeñas de un número considerable de hemano/as, y hasta ahora ninguno de ellos había celebrado las bodas de oro. 
La mayor de las hermanas junto a su marido  ha llegado a este momento, con bastantes  años encima y, buena salud que, es importante para poder disfrutar  lo que quede de vida después de mucho trabajo a las espaldas.
Reunirnos a todos no ha sido fácil, los años no pasan sin hacer mella y, a más de uno la salud le jugó una mala pasada, pero estuvieron en nuestro pensamiento como si estuvieran al lado.
Hace cincuenta años se casaron en una iglesia de la capital Salmantina.  Modas extrañas cuando en el pueblo que viven hay una iglesia tan espectacular como esta.
Iglesia de Topas
Topas al igual que muchos pueblos de la Armuña Salmantina tiene esta iglesia tan bonita. el retablo del cristo ha sido restaurado recientemente, el resto están a la espera de recibir medios económicos para su restauración.   
 Tiempos de blanco y negro... y tan negros!!

Guapos estaban hace cincuenta años y guapos están ahora. 
Puede que llame la atención el traje de la novia... los tiempos eran distintos, entonces no solo se casaban con traje negro para aprovecharlo más adelante, como he leído en alguna parte, también era porque las clases sociales hacían distinciones y, no se veía bien que las hijas de un obrero se casaran de blanco. Afortunadamente las cosas han cambiado y hoy es difícil saber por el pelaje quien es quien. Todo esto es anecdótico pero cierto. 
La cuestión es que tanto entonces, como ahora, lo pasamos  genial.

No solo los hermanos de ambos los acompañamos en este día, los hijos y nietos fueron cómplices y parte del festejo de  principio a fin. 
Sin duda la parte mas importante de toda pareja que como esta, el proyecto común más importante de sus vidas han sido sus hijas y ahora sus nietos. Que por cierto éstos se lo pasaron en grande. Son nuestros niños del verano.
Ellos tuvieron palabras emocionantes y cariñosas  para sus abuelos.
Se celebró una misa castellana, cantada por un grupo folclórico de Salamanca.
A medio día nos dieron una comida espectacular en el Hotel Recoletos de Salamanca, y allí continuamos la fiesta hasta que no pudimos más. Después regresamos al pueblo para seguir hasta altas horas de la noche.
¡¡Ya que nos poníamos que fuera por algo!!
Mari Calzada